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“La IA no solo necesita datos, hay que darle el contexto”

Vicente Richart en las jornadas sobre el PAAS

 

El responsable técnico de la Junta Central y del PERTE, Vicente Richart, destaca la importancia de las condiciones hidráulicas y socioeconómicas para la IA y el futuro de la agricultura 4.0

La presentación tuvo lugar el 20 de mayo en el marco de la jornada técnica sobre el Plan de Acción de Aguas Subterráneas organizada por el MITECORD

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Madrid, 20 de mayo de 2026

 

El responsable del PERTE regadío de la Agrupación Vinalopó, Vicente Richart, destacó la importancia del contexto hidráulico y socioeconómico a la hora de implementar la inteligencia artificial (IA) en los sistemas de riego y en la denominada agricultura 4.0. Su intervención se produjo en el marco de la jornada técnica sobre el Plan de Acción de Aguas Subterráneas (2023-2030) organizada por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECORD) el pasado 20 de mayo y que tuvo como escenario el salón de actos de la madrileña Escuela de Minas.

 

El eje del debate, en el que participaron la directora general del Agua del MITECORD, María Dolores Pascual Vallés, así como investigadores del CSIC, técnicos del ministerio, académicos, expertos y comunidades de regantes, giró en torno al papel que juega la IA y su potencial para la gestión sostenible de las aguas subterráneas.

 

“Esto de la IA es como la potencia, sin control no sirve de nada. A la IA no solo hay que darle los datos, sino que necesita el contexto”, afirmó Richart como punto de partida. El responsable de la Junta Central de Usuarios resumió el ámbito de actuación del sistema de explotación Vinalopó-Alacantí con una serie de pinceladas precisas:

 

  • Demarcación hidrográfica del Júcar.
  • Sistema de explotación intercomunitario (Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Castilla-La Mancha).
  • Recurso principal: aguas subterráneas.
  • Sobreexplotación insostenible declarada desde 1987.
  • Masas de aguas subterráneas compartidas entre demarcaciones (Confederación Hidrográfica del Segura).
  • 1,5 millones de habitantes, 65.000 hectáreas de regadío y 170 hm3/año de concesión de uso de aguas subterráneas.

     

Una historia de sobreexplotación

 

Tal como explicó Richart en su intervención, a principios del siglo XX  más de 1.200 litros por segundo brotaban, de forma natural, de los manantiales. El oficio del aguador, la persona que iba en carro a coger el agua de la fuente, era un personaje habitual en las viejas fotografías de la ciudad de Alicante.

 

Aguador

 

Sobreexplotación

 

A partir de 1930 el agua dejó de manar de forma caballera y se produjeron descensos piezométricos sistemáticos e insostenibles. Se inició en esa época una lógica búsqueda del recurso, concretamente en la zona del Alto Vinalopó, caracterizada por la riqueza de sus aguas subterráneas.

 

Todo ello tiene que ver con el desarrollo de una provincia con un saldo migratorio positivo. Este crecimiento conecta con el consumo humano y con actividades de costa, pero también con la expansión del regadío.

 

"Este contexto ha obligado a encontrar una solución para evitar el colapso del territorio. ¿Cuál es nuestro objetivo? Pues hoy en día no puede ser otro que el de garantizar la sostenibilidad. Porque si hacemos eso, vamos a estar garantizando las actividades socioeconómicas presentes y futuras que están vinculadas al uso del recurso. Es así de sencillo. Y en eso trabajamos tanto la Administración como los usuarios”, añade. 

 

Trasvase, inversión y gobernanza

 

Desde la puesta en marcha del plan hidrológico del Júcar en 1998  se contempla una infraestructura para derivar hasta 80 hectómetros cúbicos de los recursos superficiales de esta cuenca hacia la zona de Vinalopó. Ello con el fin de paliar la sobreexplotación de los acuíferos

 

Esta filosofía para reemplazar cada gota de agua subterránea por una gota de agua superficial del Júcar ha implicado hasta la fecha inversiones que superan los 1.000 millones de euros, a los que se suman otros 120 aportados por Europa. 

 

El capítulo inversor no queda ahí. El cambio en la conducción Júcar-Vinalopó recoge la apuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de integrar la energía solar fotovoltaica en la transferencia. Esto gracias a los más de 90 millones de euros consignados ya en los presupuestos generales del Estado. Una inversión que va a permitir alcanzar los hitos previstos en la Directiva Marco del Agua para 2027. 

 

Toda esta importante inversión tiene como beneficiarios a una mayoría de pequeños y medianos agricultores. En el Vinalopó, 90% de las explotaciones corresponden a menos de 5 hectáreas. Invertir en este territorio implica cuidar al pequeño y mediano agricultor. 

 

“Por ello resulta tan importante la integración y coordinación de todos los usuarios, así como la gobernanza. Esta coordinación corre a cargo de una única entidad: la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, l’Alacantí y Consorcio de Aguas de la Marina Baixa”, subraya Richart. 

 

Convenio y plan de explotación

 

En febrero de 2025, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) dio su visto bueno definitivo a las reglas de explotación del trasvase del Júcar al Vinalopó. Una decisión que culmina el proceso para la cesión de un mínimo de 34 hectómetros cúbicos de sustitución, prevista en el convenio firmado en octubre de 2023. 

 

Las medidas de dicho convenio, detalladas gracias a las reglas de explotación, hacen realidad el doble objetivo perseguido desde años atrás: que la llegada del trasvase sea asequible desde el punto de vista económico a los regantes y que garantice la sostenibilidad de las aguas subterráneas.

 

“Esto nos va a permitir alcanzar los hitos previstos en la Directiva Marco del Agua. O al menos ponernos en el camino de alcanzar ese buen estado cuantitativo después de más de 100 años de sobreexplotación”, añade Richart.

 

Costes

 

Pero el subsuelo alberga distintas masas de agua y cada una tiene una realidad distinta. ¿Cómo conciliar los costes que conlleva esa transferencia de recursos alternativos? Lo primero que se hizo fue una auditoría de costes para saber exactamente el valor, en términos de kilovatios por metro cúbico, qué supone extraer cada gota del acuífero. A partir de este punto se puede obtener un modelo económico financiero sostenible. 

 

“Hemos generado un esquema económico-financiero que garantiza una participación justa de todos los usuarios en esos mayores costes de sustitución conforme al plan hidrológico”, señala el responsable técnico. 

 

Este modelo contempla a quienes sustituyen sus recursos subterráneos por los superficiales, pero también a quienes no los requieren. Tanto unos como otros deben contribuir de la manera que corresponde al uso concreto que hacen de esos recursos. Esto equivale a establecer un canon de regulación del agua subterránea. “Al final, la fórmula es relativamente sencilla: recursos renovables de los acuíferos, más recursos externos, más un esquema económico-financiero”, explica Richart. 

 

Los efectos de este trabajo ya se están dejando sentir. Por un lado, los acuíferos cada día están más sanos. Por otro lado, la sostenibilidad no es solo ambiental sino que se sustenta en una estructura socioeconómica igualmente sostenible.

 

 

 

Nuevos retos

 

El 15 de abril de 2026 se aprobó el catálogo de acuíferos compartidos. Esas masas de agua compartidas deben integrarse en los planes de explotación para garantizar una gestión integral. Esto implica nuevos retos de explotación, así como una gestión unitaria. 

 

Acuiferos compartidosMasas de agua

 

 

“Cada comunidad de regantes ha gestionado sus recursos de la mejor forma posible. Ahora se trata de pasar a una gestión integral e integrada, que distribuya todos esos recursos alternativos sin que hayan fallos a la demanda, garantizando un progresiva ajuste de la explotación de los acuíferos”.

 

Gestión unitaria

Gestión unitaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Red integral e integrada

 

Red integral

El PERTE: un ejemplo de gobernanza

 

El PERTE del Vinalopó representa solo el 0,55% de los 1.000 millones de euros de esa inversión total para reemplazar aguas subterráneas por aguas superficiales. “Pero tiene un gran valor estratégico porque nos permite contar con la información”, afirma Richart. 

 

PERTE

 

“Es un proyecto colectivo, solidario, de más de 30 comunidades de regantes en agrupación. Un verdadero ejemplo de gobernanza. Que va a determinar un futuro digital para más de 32.000 hectáreas”, añade

 

El papel de la Inteligencia Artificial

 

Papel IA

 

Resulta fundamental tomar en cuenta los modelos de flujo de agua subterránea, es decir, las herramientas de simulación numérica en las que llevan años trabajando la Confederación Hidrográfica del Júcar, la Diputación Provincial de Alicante, la Universitat Politècnica de València y el Instituto Geológico Minero de España. Pero la existencia de un trasvase hace imprescindible que se  incorporen también los modelos hidráulicos de distribución de los recursos alternativos. 

 

“Si no distribuimos bien esos recursos alternativos no vamos a alcanzar los objetivos ambientales para los acuíferos. Y esos modelos combinados son las bases del entrenamiento de la Inteligencia Artificial (IA)”, explica el responsable técnico.

 

¿Cómo puede la IA contribuir a ello? El sistema se ha vuelto enormemente complejo porque depende de muchas variables que hay que predecir. Por un lado, hay que considerar los caudales disponibles en el Júcar. También las limitaciones de distribución del post-travase Júcar-Vinalopó. Y, por supuesto, las demandas de todos los usuarios. “Estas ya las conocemos porque desde el año 2005 se miden con contador de forma directa”, indica Richart. 

 

Sistema

 

Unas demandas condicionadas por las capacidades de regulación de cada usuario. Cada uno tiene unas balsas distintas de unos volúmenes distintos. También depende de la capacidad de producción de agua subterránea. No todos los pozos sacan el mismo caudal ni lo hacen a la misma profundidad. ¿Cuáles son los niveles piezométricos y cuál es esa recarga? ¿Para qué necesitamos saberlo? “Para optimizar el plan de explotación y sus resultados”, contesta Richart. 

 

Una optimización que define cómo se aplican los recursos de cada masa de agua en función de su estado. También dónde se aplican los recursos alternativos de la forma más eficiente. 

 

O la gestión energética de los bombeos. La inteligencia artificial va a contribuir a conocer cuándo es necesario bombear y utilizar las aguas subterráneas. Esto permite aplicar el plan de explotación y detectar las anomalías que se puedan producir. 

 

Una labor que incluye el desarrollo de un sistema de alertas, basado en la previsión, que permita adelantarse a todas las contingencias. En definitiva, la IA puede facilitar criterios fidedignos para decidir mejor y comunicar lo hecho. Es decir, contribuye a ofrecer eficiencia y transparencia.

 

Retorno a la administración

 

Esa eficiencia y esa transparencia viajan en una doble dirección. “Queríamos que el nuestro fuera un PERTE con retorno a la Administración, no solo unidireccional hacia el usuario”. Por ejemplo, si existe un plan de acción para ampliar la red de piezometría, los usuarios pueden contribuir a ello.

 

Datos compartidos

APIS

 

Cada uno de los pozos cuenta con sondas que ofrecen datos y valores piezométricos. Al compartir esos datos con el organismo de cuenca, máquina a máquina, sin intervención humana, se facilita la toma de decisiones por parte de la administración. Esta posibilidad se abre o se amplía gracias a las soluciones previstas en el PERTE. 

 

Como ejemplo, Vicente Richart mostró en pantalla cuatro masas de agua, en la que aparecen muy pocos piezómetros de la red operativa de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Estos se complementan con los ofrecidos por la red representativa, que ha posibilitado la medida de digitalización del PERTE. “Con ello, estamos dando información a la Administración en tiempo real y de manera automática, para que ese dato esté siempre disponible”, explica. 

 

 

 

“Nosotros  recogemos los datos una vez al día, a las once de la mañana, para intentar que el nivel sea lo más estático posible. Ese dato lo recibe la Administración. Así, entre todos, podemos contribuir a conseguir los dos grandes objetivos que nos demanda la planificación hidrológica: la recuperación de los acuíferos y la satisfacción de la demanda” concluye el responsable técnico del post-trasvase y del PERTE de la Agrupación Vinalopó.